Responsabilidad y elección
Hoy pasé media mañana en el hospital, aunque no quería nada ir 😔 Tuve que explicarlo todo en español — un idioma que no domino del todo: contar qué había pasado, enfrentarme a malentendidos, dificultades, incomodidad. Podría haberlo ignorado, dejarlo para después, fingir que se resolvería solo. Pero fui.
Nosotros, los psicólogos, decimos a menudo que no se puede controlar todo. Y es cierto: no podemos controlar lo que ocurre a nuestro alrededor — otras personas, circunstancias, lo que pasa en el mundo 🌍 Pero hay otra cara. Aquello sobre lo que sí podemos influir.
Por ejemplo, sigo en un trabajo que no me gusta, convenciéndome de que las circunstancias impiden encontrar otro. De que «no es el momento», «no saldrá bien», «hay que aguantar». Y en algún sitio sé: no son solo las condiciones externas. También es mi elección quedarme donde todo dentro de mí lleva tiempo diciendo que no.
Puedo pasar años ignorando el estrés crónico, el cansancio, las señales del cuerpo, diciéndome que «así toca» o que «ahora no toca». Puedo seguir viviendo con la tensión y llamarlo «no hay salida» 😣
A menudo esperamos un salvador. Que alguien lo arregle todo: que cambie la vida, aparezca la inspiración, sea más fácil ✨ Que «se arreglará solo» — y luego nos decepcionamos cuando no ocurre.
La responsabilidad es mirar con honestidad cómo son realmente las cosas 🪞 Sin gafas de color de rosa, sin «cómo debería ser», sin el «no puedo hacer nada». Cuando dejo de huir de la realidad, por fin puedo ver qué necesito de verdad: descanso, apoyo, libertad, otro trabajo, otras relaciones 🤍
Entonces la pregunta «¿por qué me pasa esto?» se va transformando en «¿qué puedo hacer desde aquí, desde este punto?». La aceptación se convierte en la línea de salida. Desde ahí se pueden construir otras decisiones, otros hábitos, otra vida — paso a paso 🌱